Con la llegada del calor y las altas temperaturas incrementa el uso de sandalias y de chanclas en la gente que extiende su uso más allá de la playa o la piscina sin ser conscientes del riesgo que esto puede tener para la pisada.
Este calzado, a diferencia de otros como las zapatillas o botas, no tienen sujeciones para el pie, por lo que el riesgo de lesiones aumenta a cada paso que damos con ellas. Los dedos van en constante tensión para sujetar la zapatilla y los tendones y músculos deben hacer un esfuerzo extra por lo que se produce un mayor desgaste y una mayor tensión que a la larga nos provocan esguinces, dolores en el talón o en el arco del pie.
Por todo esto debemos prestar especial atención en el calzado infantil para la playa y evitar las chanclas. Se recomienda prestar especial atención al calzado del niño ya que estamos ante un pie en crecimiento.
Si se decide usar las chanclas como calzado habitual deberemos de adquirir unas que nos permitan tener el pie completamente fijado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario